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miércoles, 4 de enero de 2012

♥

Algunas personas se vuelven tristes cuando son aún terriblemente jóvenes. Sin motivo especial, parece. Casi como si hubieran nacido así. Se lastiman más fácilmente, se cansan más pronto, lloran más y recuerdan más. Y, como digo, se vuelven tristes antes que nadie en el mundo. Lo sé, pues soy una de ellas.

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