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martes, 8 de noviembre de 2011

Siempre nos quedará un tequiero por decir.

El mundo duerme, y tú estás ahí, al otro lado del teléfono. Escucho como respiras y como de vez en cuando cambias de postura en tu cama. Nos hemos contado cómo nos ha ido el día, qué hemos cenado y cuánto nos hemos echado de menos. Y ahora permanecemos en silencio, sin pensar en la posibilidad de colgar, escuchando nuestras respiraciones que se cruzan melódicas, como si fueran nanas que nos calman y nos ayudan a dormir. Cualquiera pensaría que somos idiotas, y de hecho parece una estupidez permanecer al teléfono cuando aparentemente ya no queda nada que decir. Pero de repente me susurras que me quieres y yo sonrío. Aguantamos la respiración un instante, y juraría que el mundo detiene su movimiento por nosotros, por ese te quiero.



lunes, 7 de noviembre de 2011

Adelante hasta que el cuerpo aguante.

Eh tu, si, tú, ese que se hace llamar Destino. Si lees esto que sepas que no podrás conmigo, soportaré esto y mucho más. Seguiré buscando. Da igual todas las piedras que me pongas en el camino, me da igual lo grandes que sean, el color, la forma y el porqué estén ahí a modo de obstáculo. Ninguna de ellas logrará que deje de intentar ser feliz, que deje de luchar por todo eso que vale la pena, y él vale la pena. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de alcanzar todo aquello que busco, no dudes que iré a por ello. Considéralo un desafío.



domingo, 6 de noviembre de 2011

Te diré una cosa...

Si, puedo parecer exactamente igual a todas las demás que algún día te cruzaste, porque cuando me esfuerzo por serlo, lo consigo. Soy capaz de pasar un día entero sin pensar en nada, mente en blanco, caminar por la calle y no mirar nada en concreto, caminar sin más. También podría juzgar a las personas por la primera impresión, e incluso por su físico, pero no lo hago. No me dejo llevar por las opiniones de los demás, la gente corriente no me pega su mediocridad porque yo no dejo que lo hagan. Sé parecer normal, sé hacerlo. Sin embargo, si realmente quieres conocerme, te diré que no soy para nada una chica corriente. Cuando escucho música, lo hago leyendo la letra de las canciones porque soy de las que creen que es más importante que la melodía. Cuando voy en el metro observo a todo el mundo, miro cada rincón, y, si por ejemplo leyendo un fragmento una frase llama mi atención, saco el móvil y la apunto. Pienso, constantemente, reflexiono sobre todo e innumerables veces me decepciono. Le temo a todo lo que puede hacerme daño. No creo en el amor actual, pienso que esta impregnado de reglas, posesiones y costumbres. Sin embargo, sí creo en mi propio concepto de amor, que implica libertad, confianza y amor en sí mismo. Me encanta el deporte y sé que cuando comience a practicarlo de nuevo seré mucho más feliz, pero me falta la confianza y la decisión necesarias. Bailo, no sé si bien o mal, pero disfruto haciéndolo, y del mismo modo canto. La conciencia me castiga cuando hago cosas que sé que están mal, y suelo romper la promesa de no volverlas a hacer. Lloro a todas horas: cuando veo a alguien llorar, con la televisión y las películas, cuando me aburro, cuando me siento culpable, cuando echo de menos, cuando me hacen daño, cuando hago daño y cuando me siento impotente. Pero incluso mientras lloro llevo puesta la sonrisa, esa si que nunca me abandona. Soy madura y lo sé, pero una parte de mí, inconscientemente, huye para evitarlo. Soy vaga y no estoy para nada orgullosa de ello, todo lo contrario, me hace sentir inferior. La envidia me corroe, muchas veces, casi a diario, y lo odio, pero es una envidia sana. Soy insegura y, a ratos, vergonzosa y pienso que puedo ser mucho mejor de lo que soy, aún así he aprendido a vivir con ello. Mi orgullo está en proceso de construcción. Soy de las que no olvidan fácilmente a las personas que han pasado por mi vida. Sinceramente creo que no se olvida nunca, si no que todo pasa a otra lugar en la memoria. Lo sé, cada persona tiene sus defectos y virtudes, características al fin y al cabo. Y, si piensas en las tuyas, espero que te alegres al darte cuenta que también te sales del montón.



sábado, 5 de noviembre de 2011

mi vida perfecta:

Quiero abrir los ojos todas las mañanas del resto de mi vida y verte a mi lado. Quiero hacerte el desayuno los domingos. Quiero que hagamos una lista con todo lo que nos hace falta e ir a comprar al supermercado los lunes de cada semana. Quiero que me riñas por dejar la ropa tirada de mala manera en una silla. Quiero esperar a que vengas de trabajar (o que me esperes tú) y contarnos las anécdotas del día. Quiero quedarme dormida en el sofá y que me acaricies el pelo. Que los días que te toque madrugar más que a mí, me des un beso en la frente antes de marcharte mientras yo me hago la dormida (y viceversa). Quiero visitar contigo al menos dos ciudades extranjeras (aún tenemos que negociarlo). Quiero hacerte un millón de fotos (como mínimo) y quiero contarte cómo me gustaría decorar nuestra habitación. Quiero ir a dar un paseo por la playa a las 9 de la noche en invierno. Quiero que te enfades conmigo y me mandes a dormir al sofá, y volver a la habitación a las 4 de la mañana, tropezar con el armario, y meterme en la cama haciendo como que no ha pasado nada, mientras tú haces como que sigues dormido y sonríes. Quiero hacer un planning con las tareas de la casa que nos tocan a cada uno,y que tú no me dejes hacer nada. Quiero oír un "¿te falta mucho?" acompañado de golpecitos en la puerta de nuestro baño. Quiero gritarte un "¡sorpresa!" el día de tu cumpleaños mientras intento que no descubras cuál es la sorpresa. Quiero prepararte una cena especial el día que menos te lo esperes, sin tener ninguna razón aparente, sólo por nosotros. Quiero cuidarte cuando estés enfermo y quiero que me odies de vez en cuando por poner "esa música que sólo te gusta a ti" mientras te saco la lengua y hago un intento de bailar. Quiero indignarme por cualquier tontería y quiero que me abraces fuerte, muy fuerte y no me sueltes nunca. Yo no te soltaré. De hecho, aunque no lo creas, aún no lo he hecho… Sólo quiero abrir los ojos cada mañana del resto de mi vida y verte a mi lado. ¿Lo demás? Es todo de relleno.



viernes, 4 de noviembre de 2011

mi suerte ♥

En los días más tristes, yo te abrazaré más fuerte. Porque decir "para siempre" no significa: hoy te quiero, mañana te olvido. No. Decir para siempre es estar al lado de una persona pase lo que pase, se caiga el cielo o haga un sol espléndido, es estar en los mejores días y en los peores también. Decir para siempre es soportar los días tontos y aguantar tonterías todos los días. Porque un "para siempre" es pensar que vas a pasar con una persona los 365 días del año, y los 365 días del año siguiente, y del otro, y... y eso no quiere decir que todos sean maravillosos, eso quiere decir que habrá días increíbles, en los que todo sea perfecto y otros que pienses que no puedes más. Es aguantar todo esto y vivir momentos que las palabras no alcanzan a describirlos. Si, para siempre a tu lado.



jueves, 3 de noviembre de 2011

Quiero a alguien que me muerda los labios y me haga cosquillas. Que esté a mi lado cuando estoy mal. Que me abrace cuando yo no le quiero decir lo que me pasa. Alguien que esté a mi lado cuando más le necesito y que no dude que yo también lo estaré. Que me mate a besos. Que me regale noches enteras sin dormir pensando en él. Que le pegue, cariñosamente, y después me diga que no le hago daño. Que cuando me lo cruce me guiñe un ojo y me sonría. Que me tape los ojos y me dé un beso repentino. Que me haga enfadar y luego me saque la lengua. Que se ponga celoso y no lo admita o que lo admita mejor, y asi tendría una escusa más para quererle. Que me repita que me quiere y haga que no se me olvide. Que me diga que no le gusta verme llorar, y cuando lo haga que me abrace, que esté conmigo aunque no se lo pida, y que me mire y me ponga roja. Alguien que cuando no estoy me eche de menos, que por la noche no se le olvide repetirme que me quiere. Que me desee buenas noches y que me quiera. Pero creo que de esos queda solo uno y... ¿sabéis? Es para mi.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Rubén ♥

Imagínate que llenamos un bombo de la lotería con un millón de bolas con los nombres de todos los chicos del mundo. Estoy segura, de que si metiera la mano en ese bombo sacaría tu nombre, aunque me empeñara en buscar otro, aunque metiera nombres repetidos para hacer trampa, eso es lo que yo entiendo por suerte.